Testimonios de un profesor ca√≠do en desgracia - Archivo Hot ūüĒ•
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{{{"No, no es mi experiencia. La persona vive, pero de hecho le fue horrible por todo lo que sucedi√≥. √Čl me cont√≥ en muchas pl√°ticas, a veces inc√≥modas, lo que est√°n por leer. No me consta la veracidad de esto.\nVoy a aderezar mucho de lo que cont√≥ porque, de otra manera, estar√≠an leyendo en la nota roja y no en este lugar.\nEra un profesor en una preparatoria para una ciudad peque√Īa. Un sujeto de los late 30's, con un cuerpo un tanto corpulento pero no de apariencia obesa. Blanco, pero no rubio. De apariencia nerda. Intento de futbolista fracasado, profesor de matem√°ticas.\nEs que ah√≠ es donde todas caen, con los profesores de matem√°ticas. Un ingeniero en sistemas que les habla de animes, juegos y pel√≠culas mientras les ense√Īa derivadas y esas cosas. Una que otra se complica la existencia, hay qu√≠mica, hay necesidad y la trampa se activ√≥.\n√Čl era un depredador nato. Me consta. No s√≥lo con sus alumnas, sino con otras mujeres. Sab√≠a a qui√©nes buscar, qui√©nes le har√≠an caso. Nunca le falt√≥ sexo, nunca pag√≥ por √©l. Pero entre las chicas ten√≠a a sus presas predilectas: entre las m√°s grandes, de los √ļltimos semestres. No muy populares, pero no feas. Interesadas en la materia pero no matadas. Saltarse sus propias reglas acab√≥ con √©l, pero vamos por el principio.\nLa primera que supe de sus conquistas vamos a llamarla, digamos, Lourdes. No Lul√ļ, porque suena a chiste. Una chica bajita, un poco por debajo del metro sesenta. Blanca, con ojos enormes color miel. Lentes de ni√Īa √Īo√Īa, un cabello negro siempre amarrado en una coleta. Busto y nalgas redondos, que con su estatura, parec√≠an de buen tama√Īo. Piernas fuertes, firmes, pero no gordas. Por lo que s√© la chica hac√≠a nataci√≥n.\nYo le d√≠ clases, pero de otra materia. Alumna ejemplar. Alegre. Encantadora. No voy a negar que tuve una erecci√≥n pensando en ella, pero la historia no va de m√≠. Tampoco voy a negar que de recordar siento envidia, aunque con el final del camarada se me pasa. Una sonrisa hermosa.\nEse √ļltimo semestre es una trampa maldita. Esa necesidad del promedio justo para la universidad. Y Lourdes cay√≥. Un mal d√≠a, seg√ļn entiendo, se sinti√≥ mareada en un examen. No contest√≥ m√°s que una cuarta parte de las preguntas. Son pruebas estandarizadas, que no se pueden repetir. Maldito (o bendito) sistema escolar moderno.\nUn 2 en matem√°ticas mata cualquier promedio aprobatorio, o casi. Entonces, las negociaciones en la sala de maestros fueron obligadas. Rogar por una nueva oportunidad. A cambio de lo que sea. Y ese \"lo que sea\" suele salir muy caro.\n-Mira, te entiendo. Pero necesito platicar contigo seriamente. Te invito un caf√©. T√ļ me dices si en el Starbucks, en el Cielito, donde te guste. Platicamos.\nSe le iluminaron los ojos de esperanza. Yo estaba ah√≠. Me siento miserable porque sab√≠a a d√≥nde iba esto, pero no ten√≠a prueba.\nEl d√≠a de la cita lleg√≥. Me contaron que ella iba con una falda negra, que dejaba ver sus piernas dulces. Unas botas negras cortas, como para lluvia o campo, la blusa igual negra, con un ligero escote. El ciervo sabe que el cazado le busca, no se resiste a caer. Las ni√Īas no son est√ļpidas, pero a veces se equivocan cuando piensan que est√°n en una posici√≥n de poder. Nunca lo est√°n.\nUn sujeto de jeans azules, cabello negro corto, lentes y una playera de heavy metal llev√≥ las libretas donde marcaba cada asistencia. Cada calificaci√≥n. Cada examen. 4.6. Perdida. Pero no hab√≠a pl√°tica al respecto. Cine, la √ļltima pel√≠cula de los Avengers, el disco de Babymetal.\nPuso dos boletos sobre la mesa para ver a las japonesas.\n-Compr√© dos boletos, pero mi pareja se va a Espa√Īa el d√≠a del concierto. Ven conmigo. Terminamos de arreglar todo.\nUn regalo. La calificaci√≥n casi lograda. Se siente en una posici√≥n de poder.\nLourdes, sin embargo, no lo estaba.\nImagina la escena: un auto con a√Īos, un poco descuidado pero no sucio. Conduces hacia la casa de tu alumna, quien se visti√≥ para la ocasi√≥n: falda tableada negra. Botas altas con hebillas. Labial negro y sombra de ojos recargada, luciendo su bella mirada miel enmarcada por las gafas. Una blusa escotada de terciopelo negro. T√ļ, en cambio, eres un pobre diablo en jeans y la playera del concierto.\nNo muy lejos, sin embargo, aparcas en un motel. Sabes que ella luce m√°s grande, que esa gente no hace preguntas.\n-Mira, Lourdes. S√© qu√© necesitas. Y sabes qu√© necesito. Tengo conversaciones donde parece que has intentado sobornarme. Los boletos los consiguieron a nombre de tus padres, no me preguntes c√≥mo. Te vas no s√≥lo con una materia reprobada, sino con deshonestidad acad√©mica. El semestre se te da de baja.\nLa mirada hermosa de Lourdes debi√≥ haber brillado en ira e incredulidad. No, no s√© c√≥mo convences a una adolescente de semejantes sandeces. Ni si algo as√≠ es posible.\nLourdes entendi√≥ que no ten√≠a escape. El auto entr√≥ a la villa del motel. Una mazmorra kitsch con esposas falsas, mucha parafernalia sexual.\n-Tranquila, mi vida. No pasa nada. Nadie se entera. T√ļ viniste sabiendo qu√© iba a pasar. D√©jate llevar. Estar√°s bien.\n-Profe. Un favor: abr√°ceme.\n-No dejes de llamarme profesor.\nUn abrazo tierno y un beso dulce comenzaron la noche que ser√≠a larga para ella y corta para cualquiera. Las manos bajaron a la blusa, que cay√≥ para mostrar unos senos suaves, tersos, redondo. Las mismas fueron m√°s abajo para buscar las piernas. Las nalgas. Ella comenzaba a respirar m√°s despacio y profundo.\n√Čl sonri√≥.\n-D√©jate llevar. Ven, te muestro.\nTom√≥ una almohada del motel. La puso en el piso. Le pidi√≥ que se pusiera de rodillas. Sac√≥ el pene de su pantal√≥n, el cual baj√≥ de prisa. Le pidi√≥ que mamara despacio el falo, mientras ella lo miraba a los ojos con una carita llena de miedo, ternura, sorpresa. Todo.\nEra torpe, pero no tonta. Intu√≠a que deb√≠a ir profundo, lamer, chupar, salivar. Pero se atascaba con ese trozo de carne. Tos√≠a, se ahogaba. En un momento, con el pene erecto, le pidi√≥ parar.\nAprovech√≥ para recostarla. Disfrutar la vista de una nena as√≠ a su merced. Tomar un poco de lo que ya le pertenec√≠a: toc√≥ despacio su cl√≠toris con una mano, con la otra explorando con un par de dedos los alrededores de la vagina.\nLos gemidos de Lourdes eran ahogados al principio. Por pena, tal vez. Por sorpresa, quiz√°.\nIrremediablemente los dej√≥ ser. Mientras se retorc√≠a, comenzaba a humedecerse, eran una sinfon√≠a de triunfo para el ego del profesor.\n-¬ŅTe gusta, mi amor?\n-S√≠, profe. Muy rico. Siga.\n-Ven, mira. M√≥ntame. Acomoda mi pene entre tus piernas. Ya est√°s lista.\n-¬ŅMe va a doler, profe?\n-Te mentir√≠a si te digo que no. Pero lo har√© despacio y comenzar√° a gustarte igual que ahora. \n√Čl, mirando a las l√°mpara ex√≥ticas y los espejos, se recost√≥ para que Lourdes obedeciera.\n-Acomoda el pene. Y baja despacio.\nUn gemido agudo inund√≥ la habitaci√≥n. Luego uno de placer. A eso sigui√≥ un chillido de ligero dolor.\nDos cuerpo paralizados. L√°grimas en el rostro de la nena. Las toscas y grandes manos del maestro recorrieron sus mejillas, consol√°ndola. Iniciando un vaiv√©n que comenz√≥ despacio, lento. Que fue ganando ritmo. Ella gem√≠a por la penetraci√≥n y el masaje en el cl√≠toris que el le daba. Pero, mientras esos suced√≠a, √©l hablaba con ella. Un fetiche m√°s.\n-¬ŅQu√© te gusta de m√≠, mi amor?\n-Su... sus ojos. Su barba. Su piernas...\nUn corto silencio se hizo en la habitaci√≥n.\n-Me est√° gustando su... su verga... profe... me... me duele...pero.\n-¬ŅPero?\n-Siga, profe. No me deje, por favor.\n-Aqu√≠ estoy mi ni√Īa, s√≥lo prom√©teme algo. Cuando sientas que explotas, dime que eres m√≠a,\n-So...soy suya, profesor. Suya.\n-¬ŅMe amas?\n-No s√©.\n-¬ŅMe am√°s y eres m√≠a?\n-S...ss...s√≠, profe. Lo aa..amo y soy...suya.\nLourdes estall√≥, con estertores en su cuerpo que no pudo controlar. Un trofeo para el profesor que, durante esa noche, hizo de ella su juguete, m√°s que su amante.\nEra el principio de una noche que fue gloriosa, pero que marc√≥ el comienzo de una espiral hacia el fondo." | renderPostMessage 4521}}}

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{{{"-No hemos terminado, mi amor. A√ļn queda mucho por hacer.\n-¬ŅS√≠, pro... profe?\n-S√≠. Mira, lev√°ntate. Ponte frente al espejo.\nUn espejo estrecho, pero que corr√≠a del piso al techo, se levantaba frente a ellos. El maestro coloc√≥ a su ni√Īa de frente para observar todo perfectamente. Para poder tocar los senos, besarla. Tener a la mano esas piernas.\nInstrucciones sencillas para levantar los gl√ļteos, dejando al alcance la vagina para una penetraci√≥n s√ļbita. Lourdes chill√≥, pero luego comenz√≥ a gemir. Y, como si fuera un instinto salvaje, la chica comenz√≥ a moverse por su cuenta, buscando su propio placer.\nCon lo largo de sus brazos y manos, el profesor toc√≥ el cl√≠toris y la vagina de su alumna. Incluso hac√≠a un truco: con toda su verga, empujaba al fondo y la dejaba encajada, mientras acariciaba la vulva. En esos momentos, Lourdes mov√≠a sus caderas, cintura y trasero como si fuera parte de su naturaleza.\n-¬ŅC√≥mo sientes mi verga, mi amor?\n-Rico profe.\n-¬ŅS√≥lo eso?\n-No, no...me llena, me llena adentro. Me... me raspa.\n-Te lastima, ¬Ņverdad?\n-Poquito, pero me gusta.\nNuevamente la ni√Īa comenz√≥ a retorcerse, a buscar con sus manos las de sus profesor. A trazar con la mirada un camino a la de su maestro. A dejar que sus gemidos se liberen.\n-No... no me deje...no me deje pro... profeee...\nEl profesor sinti√≥ c√≥mo un ligero l√≠quido comenzaba a escurrir en la vulva de su nena, quien le pertenec√≠a en cuerpo, mente y alma. Mientras embest√≠a, frente al espejo, ve√≠a entre los pechos una cicatriz.\n-¬ŅTe lastimaste hace mucho?\n-No... no... no, profe. No me pas√≥ nada.\n-Se ve feo. No es que nada te lastime as√≠.\nUnas caricias en ese rasgu√Īo, m√°s bien una quemadura, se sumaron a la oportunidad para tomarla de la mano. Para besos tiernos, pero venenosos. \n-Fue... fue mi abuelito. √Čl me... me quem√≥. Estaba...\nNuevamente las l√°grimas comenzaron a brotar de sus ojos. Y, de nuevo, una oportunidad para limpiarlas.\n-Estaba borracho, profe. Jugaba, borracho, con un encendedor y un cuchillo. Yo estaba muy ni√Īa... unos 6 a√Īos. Me agarr√≥, me bes√≥ el pecho... y me... me quit√©. Se enoj√≥. Me quem√≥.\nEl abuelo era el director de la secci√≥n secundaria de esa escuela. Rumores de conductas indebidas con menores de edad corr√≠an, pero era familiar directo de la cabeza en la mesa directiva. ¬ŅPero en su propia familia? A su propia nieta, al parece.\n¬ŅQui√©n eres t√ļ para juzgar eso, si te las estas cogiendo?\nEl profesor sali√≥ de la vagina y comenz√≥ a besar despacio a su joven amante, quien con ligeras l√°grimas y leves pucheros recompens√≥ el trato masturb√°ndolo. Y, luego, intent√≥ torpemente una mamada.\nAl maestro lo excitaba esa torpeza. La prueba de que, por m√°s cerca que estuviera de la mayor√≠a de edad, se estaba follando a una nena. La sangre en su miembro enloqueci√≥. Y recost√≥ a la ni√Īa en la cama. Acarici√≥ esas piernas fuertes, las bes√≥ y palade√≥. Las quiso como aretes.\nRecostada, la penetr√≥ de misionero. El gemido fue fuerte. Como si la estuvieran apu√Īalando.\n-¬ŅTe duele?\n-No... no... me gusta... Me gusta mucho.\n-¬ŅQu√© tanto?\n-Mucho... mu... mucho...\n-¬ŅEres m√≠a?\n-Si...siempre su... suya, profe...\nLourdes se volvi√≥ a retorcer, mientras un gemido fuerte escap√≥ de la boca del profesor. Todo su placer se apuntaba en la punta de su verga, dejando ir su semen dentro de la alumna que hab√≠a ca√≠do en la trampa. El placer combinado noque√≥ a ambos, quienes pronto se acostaron en la cama. Entrelazados. Abrazados.\nLigeras l√°grimas de Lourdes se asomaban en sus ojazos, los cuales estaban hechizados por su maestro.\n-Lo amo, profe.\n-¬ŅPerdona?\n-Estoy enamorada, profe. De usted.\n-No... no te enamores. Soy muy mayor para ti. Esto fue un negocio, un trato. Resolvimos un asunto juntos. Tendr√°s a tu novio, lo amar√°s. Ser√°s suya. Pero lo que aprendiste hoy, simple, no lo olvides.\nLourdes comenz√≥ a llorar.\n-Soy una puta, ¬Ņverdad?\n-No, mi amor. No. Eres una nena muy linda. S√≥lo que as√≠ nos toc√≥ la vida. Hubiera amado ser m√°s tu compa√Īero que tu maestro. Ser tu futuro, no un presente ef√≠mero.\nLourdes lo abraz√≥, al punto de casi quedarse dormida. El profesor la bes√≥. La visti√≥. La llev√≥ al auto y de ah√≠ a casa.\nMiradas c√≥mplices las pocas semanas que quedaron de clase entre ellos. No hablaron mucho. No hab√≠a necesidad. Ella entendi√≥. Ambos lo buscaron. Ella sinti√≥ que lo atrap√≥ y que √©l era su presa, cuando el juego era lo opuesto.\nObvio tom√≥ medidas para no ser madre. Porque tonta no era. Ignorante tampoco.\nEl √ļltimo d√≠a de clases, Lourdes busc√≥ al profesor en la sala de maestros.\nYo estaba ah√≠.\nSab√≠a que pas√≥. Ese cabr√≥n me lo presumi√≥. Con desd√©n, sin darle mucha importancia.\nPero me lo presumi√≥.\n-Adelante, Lourdes.\n-Profe, le debo la vida. La vida entera. Es mi profe favorito.\n-No es nada, es mi trabajo.\n-Voy a ser ingeniera como usted.\n-Ya lo sab√≠a, por eso te ayud√©. S√≥lo cu√≠date, esa carrera est√° llena de buitres y tiburones. Ser√°s muy probablemente el √ļnico pez distinto del estanque. Cu√≠date.\n-Ya me s√© cuidar solita, usted me ense√Ī√≥.\n-No, no sabes nada. No tomes lo que aprendiste de m√≠ como una lecci√≥n para eso, que si lo haces est√°s frita.\nLa alumna bajita se puso en puntas y bes√≥, t√≠midamente, a su profe favorito en la comisura de los labios.\nPor lo que s√© ella se titul√≥, menci√≥n honor√≠fica. Dirige un √°rea en una planta importante cerca, aunque s√≠ le ching√≥ y es una chingona. Ese cabr√≥n le tendi√≥ un puente a cambio de una noche.\nNo creo que hayan vuelto a verse en la cama. Me lo hubiera contado. Aunque cuando pasaron las cosas m√°s duras ella fue la primera en acercarse.\nLo que no me consta es que si fue para acompa√Īarlo en su dolor o para retorcerle la daga en la herida." | renderPostMessage 4522}}}

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{{{"Contin√ļa quiero saber c√≥mo termina el tipo ajsjsha" | renderPostMessage 4526}}}

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{{{"Imagina que un colega de trabajo llega y te presume que se salt√≥ los l√≠mites de la profesi√≥n. Con da√Īo potencial para alguien que conf√≠a en √©l. Una salida a beber un par de copas despu√©s del trabajo fue su oportunidad para alardear.\nFue... extra√Īo. Tiene m√°s amigos. Pero, por alguna raz√≥n, me cont√≥ a m√≠. Creo que sab√≠a de la envidia que le tendr√≠a. Y el sentirse superior a un hablador de humanidades le levantaba el ego.\nPude denunciarlo, pero no lo hice. ¬ŅCon qu√© pruebas m√°s que su alarde?\nEl siguiente semestre, sin embargo, aprovech√≥ una oportunidad. Nuevamente con una chica de quinto semestre. Llamemosle Samantha.\nEn esta peque√Īa ciudad recibimos inmigrantes de toda latinoam√©rica. Sus padres son venezolanos, aunque ella naci√≥ aqu√≠. Tiene un ligero acento de sudam√©rica-caribe que la vuelve m√°s encantadora. Pero la joven es un ox√≠moron andante.\nUna chica de 1.70, pero con cara de ni√Īa y piel canela. Las cuales coronan un cuerpo tosco, producto del futbol americano equipado. Sin embargo, el ejercicio le remarc√≥ de manera est√©tica musculatura en piernas, brazos, espalda. No era un cuerpo de fisicoculturista, pero s√≠ de chica fit. Cabello casta√Īo, ojos aceituna, sonrisa f√°cil pero de esbozo t√≠mido. Un trasero redondo. de aspecto firme, de pechos medianos pero con forma cuadrada. Al menos con ropa encima.\nUna chica conocida por se juguetona, especialmente con quienes llevaban tiempo de conocerla. Amable, sencilla. Sus padres pusieron una cafeter√≠a, la cual atend√≠a en sus tiempos libres. Ese trato cotidiano con gente, sumado a su naturaleza sociable, la hizo ampliamente popular. Jugaba americano despu√©s de clases, pero era com√ļn que los propios chicos la buscaran para jugar futbol o basquet. Extra√Īamente, otras chicas que se acompa√Īaban de amigos hombres eran tachadas de putas o marimachas.\nElla no. Ella acompa√Īaba tambi√©n a un grupo de chicas a salidas a bailar en tardeadas, al cine o a probarse ropa. Ese grupo era un esc√°ndalo en los salones de maestros, con pruebas de que entre ellas se llamaban \"eres mi putita\", \"soy tu perrita\". Con poses sexosas en vestidos cortos y entallados, a media fiesta o simplemente a mitad del centro comercial.\nM√°s de un maestro mostraba se√Īales de que, en lugar de estar molesto, quer√≠a tomar a alguna de ellas y darle un escarmiento a su manera. Mostrarles que con el sexo no se juega o, quiz√°, brindarles esa follada salvaje que en su imaginario las muchachas estaban pidiendo.\nSamantha, sin embargo, era un poco m√°s recatada. Quiz√° por su f√≠sico, m√°s trabajado pero menos \"est√©tico\" para los est√°ndares de un adolescente. O, simplemente, porque no se sent√≠a tan a gusto.\nEse cabr√≥n, quiz√°, oli√≥ esa incomodidad. Esa dismorfia o s√≠ndrome del impostor. Una chica incre√≠ble, que por la edad no se sent√≠a lo suficientemente apreciada pese al cari√Īo que le mostraba todo mundo en todos lados, emanaba un aroma a presa que s√≥lo un cazador nato pod√≠a oler.\nFue, entonces, com√ļn verlo en las gradas los fines de semana en sus partidos de temporada. Para otros profesores era un gesto cort√©s y buena onda hacia una estudiante y atleta ejemplar.\nPara m√≠ el hijo de puta estaba ya en su posici√≥n de francotirador, con la mira fija y en espera del mejor movimiento.\nEra com√ļn primero invitarle un refresco, platicar con sus padres, contarle de que √©l alguna vez quiso jugar, pero no tuvo dinero para hacerlo. Preguntarle por qu√©, en lugar de jugar equipado, no jugaba tocho bandera. Pero ella quer√≠a la experiencia completa.\nSupe que era seleccionada estatal. Se supone... supone... que est√°n cuidadas por las autoridades deportivas cuando hay un viaje a un campeonato nacional.\nLos padres de Samantha no pod√≠an ir, en un torneo celebrado en temporada vacacional. Son los mejores d√≠as para una cafeter√≠a como la de ellos, as√≠ que era inviable dejar desatendido el local.\nEl profesor, en cambio, se ofreci√≥ a acompa√Īarla. No s√© si este imb√©cil tiene carisma suficiente o s√≥lo es suertudo, pero nadie protest√≥. Nadie.\nLa delegaci√≥n del equipo constaba con un cami√≥n en el que iban, apretujados, los familiares, las autoridades, las jugadoras y el cuerpo t√©cnico. Un camino de 10 horas en carretera que se hizo de noche, en el cual Samantha iba con su maestro y tutor al lado.\nElla se recost√≥ en su pecho, toda la noche. Lo cual aprovech√≥ para acariciar, primero, su cabell√≥. Luego su carita de ni√Īa. Despu√©s todo lo que tuvo a la mano.\nNo s√© qu√© pensaron todos los posibles testigos, si lo vieron normal. Si lo vieron raro pero no les import√≥. O simplemente nadie vio nada.\nS√≥lo hubo habitaciones dobles para las jugadoras, directivos y coaches. Los familiares y acompa√Īantes pagaron hotel por aparte. Era un desatre de organizaci√≥n, con tres partidos completos de futbol americano sumados a entrenamientos diarios que molieron los cuerpos de las chicas (como lo har√≠an con cualquiera, hasta los de la NFL).\n√Čl siempre estuvo ah√≠, para consolar el dolor. No s√≥lo por los golpes que se llevaba como receptora, sino la frustraci√≥n de haber perdido en la √ļltima jugada la final contra Chihuahua. \nSamantha era una bestia competitiva. No era una ni√Īa genio, pero le gustaba triunfar. Entregaba toda tarea, participaba siempre. Era la primera en llegar y la √ļltima en irse en cada actividad. No me imagino el dolor, por tanto, de hacerse cagada cada m√ļsculo y s√≥lo recibir una medalla con pintura de plata a cambio. Debi√≥ ser una pedrada al coraz√≥n.\nEn la cena para despedir a las jugadoras bajaron todas... menos dos.\nSamantha y la mariscal de campo. Esto encendi√≥ las alarmas del profesor, que no vio normal c√≥mo una chica tan sociable y tan festiva se perd√≠a un convivio.\nSubi√≥ a su cuarto de hotel. Toc√≥ la puerta y anunci√≥ que era √©l.\n-¬ŅPuedo pasar?\nSamantha abri√≥ la puerta.\nEn ropa interior, con l√°grimas en los ojos derritiendo esa mirada oliva en una tristeza amarga.\n-Profe, no se vale. Nos robaron el juego.\nSuertudo. Suertudo de mierda. La ni√Īa que estaba cazando termin√≥, semidesnuda, abraz√°ndolo dulcemente a las puertas de un cuarto de hotel por decisi√≥n propia. Con otra chica a la vista.\n-No pasa nada. Te rifaste con todo. ¬ŅTe sientes bien? ¬ŅTu amiga est√° bien?\n-No aguanto mis piernas, profe. Y Jazz... Jazz no se puede ya ni parar.\nJazm√≠n, la core, aguant√≥ castigo. Simplemente la tundieron toda la semana y salv√≥ m√°s de una jugada. Pero sin la adrenalina todos esos golpes pasaron factura.\nLo peor es que se fue a ese viaje SOLA. Estaba ahogada en dolor y no hab√≠a m√©dicos o fisios. Ellos estaban festejando una derrota honrosa en alcohol.\nEl maestro pas√≥ al cuarto de hotel, donde Jazm√≠n estaba DESNUDA. Una chica de 1.60 con cabello negro en rizos muy definidos. Cuerpo atl√©tico, pero de senos grandes. Una copa C, raro en chicas con actividad deportiva de alto rendimiento. En un llanto doloroso brotando de sus ojos negros hacia su piel lechosa. De no ser por su cabello y su mirada, uno pensar√≠a que es albina.\n-Tranquila, nena. Tranquila. El dolor pasar√°.\nJazm√≠n, naturalmente, se asust√≥. Samantha, sin embargo, la calm√≥.\n-No te preocupes, Jazz, es mi pap√°.\nNuestro camarada arque√≥ la ceja. No sab√≠a si era un triunfo o el fracaso de todo. Pero aprovechar√≠a un cuerpo joven a su merced.\n-¬ŅD√≥nde te duele?\n-No aguanto la espalda, se√Īor...\n-Ll√°mame Alejandro...\nEse NO era su nombre.\n-Alejandro, los hombros y la espalda me est√°n matando. ¬ŅNo hay hielos? \n-No, pero deja pido unas cervezas al lobby. Me s√© un truco de cuando jugaba b√©isbol. \nYa con las latas de cerveza, Alejandro le pidi√≥ que se recostara boca abajo y presion√≥ la espalda con el aluminio fr√≠o, presionando las partes que estaban lastimadas delicadamente.\nCon la otra mano \"masajeaba\" piernas, muslos... nalgas. Todo a la vista de Samantha... quien estaba at√≥nita mientras Jazz emit√≠a ligeros gemidos de alivio, los cuales encendieron despacio la habitaci√≥n.\nUn beso suave de Samantha a los labios de su compa√Īera, as√≠ como una caricia en el rostro, detonaron la energ√≠a sexual.\nAlejandro hab√≠a triunfado." | renderPostMessage 4527}}}

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{{{"-¬ŅEres lesbiana, Samantha?\n-No, pap...\n-Dile la verdad, dime la verdad.\n-S√≠... s√≠, profe. Bueno, no... es que todos me gustan. Hasta hay gente trans que...\n-Calma, no pasa nada. No te juzgo. Contin√ļa. Jazz te necesita con ella. ¬ŅMe voy?\nA Jazm√≠n las circunstancias calmaron tanto su dolor que parec√≠a no importarle que un desconocido la toqueteara, mientras su compa√Īera de equipo sembraba besos en su boca.\n-Qu√©dese, qu√©dese con Sam. No se preocupe, a m√≠...\n-No me voy a ir, Jazz. Con confianza. Samantha, ven.\nEl profesor profan√≥ la boca de su adolorida y joven alumna. Devor√≥ sus labios y la invadi√≥ con su lengua. Manose√≥ su firmes senos, recorri√≥ las fuertes piernas. Delimit√≥ su territorio. \n-Pero, profe...\n-¬ŅHay alg√ļn problema, Samantha?\n-No, pero...\n-¬ŅHay alg√ļn problema? Si es as√≠, me retiro. Nadie habla de esto y nos vemos ma√Īana temprano cuando salgamos.\n-No, profe, no.\n-Jazz. ¬ŅTienes alg√ļn problema? Si no, √ļnete a nosotros. \nAlejandro, sin decir que ese nombre era la √ļltima mentira que quedaba, gir√≥ a Jazm√≠n hacia su boca y palade√≥ tambi√©n sus labios. Entonces empez√≥ un carrusel en el que se turnaban para darse besos, mientras las manos hac√≠an esfuerzos por abarcar tanto cuerpo y tanta piel como fuera posible.\nEntonces, Jazm√≠n tom√≥ la iniciativa. Con su mano, busc√≥ la verga del profesor y comenz√≥ a masturbarlo. Tom√≥ sus pantalones y los desaboton√≥, mientras le quit√≥ la camiseta y dej√≥ desnudo su pecho.\n-No se vale que sea el √ļnico vestido, ¬Ņsabe?\nSamantha dej√≥ caer sus pantaletas y su sost√©n. Todo mientras ve√≠a at√≥nita c√≥mo su amiga tom√≥ por asalto el miembro de su profesor. Se sent√≠ que le hab√≠an robado el turno, as√≠ que busc√≥ un beso suave.\nAlejandro, con una mano, tomaba la cabeza y boca de Jazm√≠n. Con la otra, invadi√≥ el cl√≠toris de Samantha. Jazz no perdi√≥ el tiempo: se arrodill√≥ frente al maestro, con leves quejidos de dolor que hicieron todo m√°s er√≥tico, y comenz√≥ a mamar su verga. Con saliva, lengua fuera y buscando que llegara m√°s profundo. En un ritmo fren√©tico, casi salvaje. Cuando mucho, por las reglas de edad en la categor√≠a, la ni√Īa deb√≠a tener 19 a√Īos.\nPero ya ten√≠a experiencia.\nSamantha se ve√≠a un poco cohibida por lo que estaba pasando. Jazz la bes√≥ con delicadeza en los labios.\n-Querida...no pasa nada. Si quieres yo te ense√Īo... nom√°s deja que este cabr√≥n est√© listo. Est√° medio √Īo√Īo, pero s√≠ est√° bueno.\nUna sonrisa malvada se dibuj√≥ en la cara de Alejandro, mientras Jazm√≠n recostaba a Samantha en la cama y abr√≠a sus piernas. Comenz√≥, con su lengua, a masajear el cl√≠toris de su amiga, quien emiti√≥ leves pujidos y se retorc√≠a ligeramente. \n-Ya la tienes bien parada, mi amor. M√©temela en cuatro, porfa.\nElla misma se acomod√≥ la verga en la entrada de su vagina. √Čl aprovech√≥ para clavarse en una sola embestida. Y ella misma comenz√≥ un vaiv√©n cada vez m√°s r√°pido, mientras le ped√≠a al profesor que la tomara de las caderas.\n-No me sueltes, cabr√≥n, no me sueltes. M√©temela hasta el fondo, tu verga me parte en dos.\nSuma esa pl√°tica sucia a los gemidos de Samantha, a quien Jazm√≠n se com√≠a cual banquete. Lami√≥ la vulva, los pechos, las piernas. Acarici√≥ la carita. Bes√≥ esa boca. Todo mientras el profesor nalgueaba a la mariscal de campo y aprovechaba para apretujar las tetas. De vez en cuando se acercaba para dar un beso, morder el cuello. \nEra un festival de sexo. Inevitablemente alguien debi√≥ escuchar. Pero hizo caso omiso. O se masturb√≥ imaginando lo que pasaba y no quiso cortar la magia.\nJazm√≠n y Samantha gimieron juntas en un orgasmo simult√°neo, ante lo cual Jazz se derrumb√≥ sobre el cuerpo de su amiga con la respiraci√≥n entrecortada. \nRecuper√≥ el aliento y vi√≥ c√≥mo Alejandro, a√ļn con la verga erecta, disfrutaba masturb√°ndose con esa vista de lujo. Dos ni√Īas a su alcance, una de hechas ya hab√≠a dejado incluso sus flu√≠dos como rastro en su miembro.\n-Mi amor...quieres que tu profe te coja, ¬Ņverdad?\nEl orgasmo le alivi√≥ mucho dolor. Tambi√©n la adrenalina. Pero estaba perdida en el placer, en pensamientos impuros. Por eso no pudo contestar conscientemente.\n-¬ŅS√≠ quieres?\nSamantha se limit√≥ a decir que s√≠ con la cabeza. Jazm√≠n acomod√≥ sus largas y fuertes piernas en los hombros del profesor, mientras las acariciaba y besaba con delicadeza. Luego pregunt√≥ a su compa√Īera.\n-¬ŅEres una virgencita, verdad?\n-S...s√≠...\n-Mira, no tengas miedo. Primero, ya no lo eres. Yo ya te cog√≠. Pero si alguien te va a coger que sea un cabr√≥n como √©ste. No le tengas piedad. Ella aguanta vara. R√≥mpela como me rompiste... no tengas miedo mi amor. Peores putizas nos hemos llevado. D√©jate llevar.\nAlejandro incr√©dulo, bes√≥ a su alumna apasionadamente mientras la penetraba con fuerza. Jazm√≠n mordi√≥ sus labios para ahogar ese grito de dolor, que poco a poco fue opacado por los gemidos de placer y esfuerzo que el profesor daba. Estaba, simplemente, dando estocadas profundas al √ļtero de su ni√Īa que lloraba por el dolor y tambi√©n gem√≠a por el placer.\n-¬ŅLe gusto, profe?\n-Me encantas, nena. Mucho. ¬ŅYo te gusto? ¬ŅQue te gusta de m√≠?\n-Sus... sus ojos. Sus manos... y que es muy buena onda. Saa... sabe mucho. ¬ŅSoy su favorita?\n-La mejor, mi amor, la mejor.\nJazm√≠n se turnaba para devorar los senos de Samantha, besar el pecho de Alejandro, buscar la boca de ambos. Ellos eran amantes perdidos en una org√≠a desenfrenada. Jazm√≠n, de pronto, not√≥ c√≥mo los dedos del profesor profanaron su vagina, buscando ese bulto detr√°s del vientre. El placer se hizo intenso. Los tres eran una orquesta de gemidos deliciosa. \n-No te detengas, cabr√≥n. ¬ŅNo te pusiste cond√≥n con ella?\n-No, no tengo.\n-Ni pedo, no te paras. No te dejo. Hasta que tope. Ya ma√Īana yo me encargo.\nJazm√≠n acomod√≥ las fuertes piernas de Sam para atrapar al profesor entre ellas. Le pidi√≥ a su amiga que hiciera fuerza todo lo que pudiera. Esto hizo a√ļn m√°s profunda la penetraci√≥n, que acumul√≥ un frenes√≠ salvaje.\nSamantha y Alejandro, juntos, llegaron al √©xtasis. El profesor me presumi√≥ un ligero charco de fluidos bajo ellos.\nMaldito suertudo.\nLos tres reposaron un rato, el resto de la noche, platicando de todo y nada. Del deporte, del torneo, de los proyectos. Del futuro y de la vida. Jazm√≠n ya estudiaba odontolog√≠a. Samantha quer√≠a ser abogada.\nPasaron la noche juntos. Subieron al transporte juntos. Nadie sospecho nada, dijo nada, protest√≥ nada, pregunt√≥ nada.\nFue un a√Īo un poco amargo. No lo merec√≠an. Especialmente las ni√Īas.\nJazm√≠n fue asesinada a tiros menos de un a√Īo despu√©s. Por su propio padre. El divorcio de sus padres termin√≥ mal, el se√Īor lo perdi√≥ todo, especialmente el prestigio. Hija √ļnica, castig√≥ a la madre matando a la chica y luego se vol√≥ la cabeza.\nSamantha se volvi√≥ m√°s retra√≠da despu√©s de eso. No volvi√≥ a salir con las dem√°s ni√Īas. Dedic√≥ su vida al deporte, como si all√≠ encontrara a su antiguo amante y exorcizara los demonios del dolor. S√≥lo hablaba con su profesor, pero no con el encanto y candor que uno pod√≠a esperar.\nReci√©n comienza su trayecto como abogada titulada y, para sorpresa de nadie, acepta casos de violencia contra la mujer pro bono.\nCuando el profesor cay√≥, sin embargo, no dijo nada. No protest√≥. S√≥lo termin√≥ de desaparecer en su vida.\nAlejandro tambi√©n resinti√≥ lo sucedido, al menos por un tiempo. Pero no dej√≥ de ser un depredador. Eso no se quita.\nEl plan era contar hasta el final su ca√≠da. Pero quiz√°, como en ciertas pel√≠culas, sea bueno narrar el desenlace en medio.\nUstedes pidan." | renderPostMessage 4528}}}

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{{{">>4528\nBuen relato, muy bien escrito! Terminalo por favor, quiero saber qué pasa con el profe" | renderPostMessage 4531}}}

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{{{">>4528\nSEGUI OP POR FAVOR NECESITO SABER QUE LE PASO AL PROFE!!!" | renderPostMessage 4533}}}

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{{{"Quieren saber el destino del profesor. Est√° bien, lo contar√©. Pero ser√° un episodio un tanto largo. Adem√°s tendr√© que saltarme situaciones y momentos que, quiz√°, les parecer√≠an m√°s er√≥ticos. Pero a los clientes lo que pidan.\nAlejandro, como llamaremos a mi colega a partir de ahora, se pas√≥ algunos a√Īos aprovechando esa cercan√≠a con chicas j√≥venes para cazar y conquistar.\nSin embargo, era inevitable que su racha, su adicci√≥n, terminaran por arruinarlo. Lo peor es que era en un momento donde parec√≠a estar muy tranquilo.\nAlejandro se estaba cogiendo a la que, para m√≠, es la m√°s linda de sus conquistas. Linda, justamente, era su nombre. Delgada, casi uno ochenta, cuerpo de mu√Īeca. Blanca y de ojos verdes, con cabello negro. Senos medianos y redondos, con un trasero bonito. Era un dulce a la vista, la chica popular de la preparatoria. Una aspirante a modelo e hija de una familia de pol√≠ticos locales. Media escuela iba tras de ella. Pero su cuerpo le pertenec√≠a a Alejandro.\nNo fue ella quien lo hundi√≥. M√°s bien, de quedarse con ella, la vida hubiera sido ben√©vola con √©l. Como dije al principio: saltar sus propios l√≠mites lo llev√≥ a la perdici√≥n.\nLa pandemia provoc√≥ un abandono total en el sistema educativo. En especial el p√ļblico. Los profesores de niveles b√°sicos fueron obligados a dar un 8 de calificaci√≥n, fueran o no fueran. Sin embargo, las pruebas estandarizadas para ingresar a preparatoria no cambiaron. Los chicos, por tanto, iban a perder medio a√Īo o m√°s de conocimiento primordial.\nLa directiva de nuestra preparatoria ide√≥ un plan: un curso intensivo gratuito que regularizara a los alumnos de tercer a√Īo en ingl√©s, matem√°ticas y espa√Īol. A trav√©s de Google Meet una sesi√≥n cada tercer d√≠a, la cual adem√°s tendr√≠a como finalidad \"enamorar\" de nuestro sistema a potenciales alumnos. Otra orden era buscar reclutar a estudiantes estrella a toda costa.\nEs ah√≠ donde yo me termino de involucrar. Yo fui quien dio ingl√©s. Alejandro, naturalmente, ense√Ī√≥ matem√°ticas. Debo admitir que era muy tedioso ganarse el inter√©s de chicos a los que les daba igual estar all√≠ o no. Algunos iban una o dos sesiones y las abandonaban. Era gratis, no les importaba una mierda. \nDiana, en cambio, era diferente. Una ni√Īa de tez morena clara, con el cabello casta√Īo lacio a los hombros. Una mirada avellana y una boca redonda. Sonrisa tierna pero c√≠nica. Se ve√≠a m√°s grande, pero cuando usaba sus gafas para la computadora era cuando notabas que era una ni√Īa que ni siquiera hab√≠a cumplido los 15 a√Īos.\nUna mente vivaz, que captaba los juegos de palabras, idioms y dem√°s recursos ling√ľ√≠sticos a la primera. La profesora de espa√Īol, Elizabeth (una gordibuena punky que estuvo en mi cama por un one night stand el primer semestre que dio clases), narraba que Diana la sorprend√≠a con los libros que hab√≠a le√≠do en secundaria. Que su lectura no era de Harry Potter, sino que era una apasionada de Jane Austen y Edgar Allan Poe. Una nena rara que, adem√°s, hac√≠a bromas acerca de personas de anime masculinos teniendo relaciones amorosas en medio de mis sesiones. Una fujoshi, vamos.\nEra alumna de excelencia cuyas calificaciones eran perfectas durante los tres a√Īos de secundaria. Era una ni√Īa prodigio y era obligado tenerla en la matr√≠cula. Por tanto, me di a la tarea de contactar a sus padres.\nMe voy a desviar un poco porque vale la pena. Porque igualmente da material para sus mentes perversas como para explicar qu√© demonios tengo que ver en este desastre.\nAndrea, la madre de Diana, tuvo a la ni√Īa muy joven. Incluso tuvo una segunda hija, a quien llamaremos Andy. Andy estaba por entrar a secundaria, as√≠ que estaba experimentando dos transiciones escolares importantes.\nAndrea empezaba sus 30's, yo los terminaba. Cabello negro, piel blanca. Ojos negros. Una boca peque√Īa. Nalgas duras y una piernas largas siempre rematadas en botas negras. Ya sea de piel o de terciopelo. Era raro verla con otro calzado.\nCon todo y que tuvo a Diana empezando la preparatoria, Andrea se conservaba muy guapa. Hac√≠a ejercicio para recuperarse de una complicaci√≥n en su segundo parto. Adem√°s, termin√≥ su licenciatura en derecho y su especialidad laboral. Demandas a patrones o empleados flojos un d√≠a y otro tambi√©n. Se hizo de un nombre en el juzgado local. No s√© si de amantes, no me parecer√≠a extra√Īo. Era una hembra de aquellas que vez en una oficina y te obliga a mirar, aunque sea haciendo todo esfuerzo por disimular.\nAndrea nunca iba sola cuando se trataba de las ni√Īas. Si bien se separ√≥ del pap√° de sus hijas, √©ste siempre vio por ellas. La versi√≥n oficial es que era un electricista muy bueno, con chambas recurrentes en la capital y muy bien pagadas. El desastre nos mostrar√≠a que, en realidad, el dinero ven√≠a tambi√©n de otros lados.\nAndrea y el tipo tronaron cuando √©ste le propuso una relaci√≥n poliamorosa. A ella no le lati√≥ la idea y, simplemente, dejaron a cada uno ser. Las ni√Īas nunca se enteraron de la vida sexual de cada uno, no era su asunto. Era un tema a cuidar.\nUn caf√© hablando del enorme potencial de Diana, el cual ya era conocido para sus padres, se convirti√≥ en una invitaci√≥n a uno m√°s. Pero para Andrea solamente. Una invitaci√≥n a un caf√© extra se volvi√≥ uno a bailar. Otro a cenar. Y de la cena pas√≥ a llamar a un Uber que nos dejara frente a un hotel.\nTan pronto cerr√© la puerta de la habitaci√≥n detr√°s de nosotros, me fui hacia su cuello. Comenc√© a besar y lamer la piel desde sus hom√≥platos hasta sus orejas, escuchando tenues gemidos de excitaci√≥n y una respiraci√≥n entrecortada. Hund√≠ mis manos en su cintura, bajo su ropa. Cintura m√°s breve de lo esperado, abdomen plano y fuerte. Musculoso, dir√≠a yo. De ah√≠ sub√≠ a sus senos, buscando arrancar como fuera posible ese sosten. Obvio ella tom√≥ mi camisa y, sin dudarlo, le revent√≥ los botones. Se fue con todo hacia mi pecho, mientras yo desabotonaba sus pantalones y los baj√© para acariciar sus nalgas. Paraditas, redondas, grandes, proporcionadas con sus piernas gruesas y musculosas. Est√©ticas. Lencer√≠a negra. Cuerpo depilado. Ella ya sab√≠a. Yo era la presa.\nYo me qued√© embobado con sus senos, pero ella apart√≥ mi rostro de ellos, me dio un beso en los labios y baj√≥ a mi verga. La cual mam√≥ despacio, de rodillas, mir√°ndome, mientras yo disfrutaba ese espect√°culo de lujo frente a mi con el miembro ya erecto.\n-Qu√© pinche vergota, mi amor. \n-Toda pinches tuya, mamita.\n-¬ŅAs√≠ me va a hablar, teacher?\n-Do you want to talk dirty, bitch?\nElla misma se puso de pie y me arroj√≥ a la cama. Sin darme oportunidad se tom√≥ uno de los condones que compramos y, con maestr√≠a, lo coloc√≥ usando su boca. Semejante perra era una especialista, pero yo sab√≠a como dar batalla. \nMe sent√© en una silla de madera que estaba frente al espejo. Cargu√© a Andrea y, con las piernas abiertas, la sent√© frente a m√≠ mientras la penetraba. Ella comenz√≥ a moverse con rapidez, buscando mi orgasmo r√°pido. Pero no contaba con mis contoneos bajo ella, buscando hurgar profundo.\n-Dime que tu verga me pertenece, teacher.\n-My dick is yours, you dirty slut.\n-Deme de nalgadas, cast√≠gueme, no mame, deme con todo.\nLa silla cruj√≠a y amenazaba con romperse por el peso de ambos, as√≠ que la cargu√© y la coloqu√© de misionero sobre la mesita improvisaba frente al espejo. Nunca dej√© de acariciar su culo, besar sus labios e intentar lamer sus pezones. Incluso d√≠ masaje a su cl√≠toris. Esa posici√≥n quedaba perfecta para mis casi 1.90. Ella me abrazaba con las piernas, yo met√≠a y sacaba mi verga.\n-You are mine, bitch. You are fucking mine.\n-D√≠game lo que quiera, teacher. Con esa verga hasta en chino me lo cojo.\n-¬ŅSabes c√≥mo se dice 99 en Chino?\n-¬ŅCa chi chen? No perras mames, pendejo. Jajaja. Te mamas.\nEsa risa, sumada a gemidos de placer, se combin√≥ con un orgasmo incre√≠ble donde cada m√ļsculo tuvo a bien retorcerse. La sent√≠ presionar mi cuerpo con sus piernas y a mi verga con su vagina. El humor relaj√≥ una aparente intenci√≥n de esperar m√°s para dejarse venir. Yo, triunfante, tambi√©n termin√©." | renderPostMessage 4534}}}

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{{{"Abrazados en la cama, Andrea me cont√≥ de su familia. De lo brillante que es Diana. No s√≥lo en la escuela, sino fuera. Hac√≠a danza focl√≥rica desde muy chica y estaba por entrar al ballet del Gobierno Estatal de tan dedicada que era. Andy, en cambio, no era tan estudiosa pero era m√°s creativa. Se meti√≥ a clases de m√ļsica y pintura, con conciertos ya en varios lugares y exposiciones en otros espacios. Apenas ten√≠a 13 a√Īos.\nSin embargo, hubo un tema que llam√≥ mi atenci√≥n: \"el profe de mate\" buscaba acercarse mucho a Diana. Era muy amable, pero tambi√©n un poco encimoso. A Andrea eso no le parec√≠a tan adecuado, pero parece ser m√°s un tema de actitud que de peligro.\nLas mujeres saben. M√°s una como Andrea, que seguro lidia d√≠a s√≠ y otro tambi√©n con gente m√°s cabrona que bonita queri√©ndole meter la verga. Yo estoy idiota, pensaba en que Linda era demasiada pieza para Alejandro. Tanto que no ser√≠a tan pendejo para buscar al alguien m√°s.\nAmbos est√°bamos equivocados. Yo en no ver la se√Īal, en dejar ese tesoro que ya ten√≠a.\n-Yo creo que no tenemos que repetir esto, Andrea. No estar√≠a bien para la ni√Īa.\n-S√≥lo te pido que no seas pendejo y que nadie se entere. Quiero esa pinche verga y esa boca para m√≠. Mientras no me metas en un desmadre, mi pucha te est√° esperando.\nNo tuvo que decir m√°s, volv√≠ a comenzar a besarla al punto de que nos calentamos de nuevo. Mi verga estaba parada y ella pidi√≥ que le demostrara que ella era m√≠a.\nHice lo primero que se me ocurri√≥ para exhibir dominio: romperle el ano. Le met√≠ la verga de una sola embestida, sin preocuparme nada. Andrea grit√≥, manote√≥, quiso soltarse. Pero nada.\n-You belong to me, slut. Your ass is mine. Your body is mine. You belong to me.\n-Hijo de puta, mi culo.\n-Me pediste que te demostrara que me pertenec√≠as. Bueno, tu culo es m√≠o. Y t√ļ tambi√©n.\n-S√≠, teacher. Soy tuya. Mi culo es tuyo. Para eso estamos las putitas, para que nos rompan el culo.\nMe vine, sin cond√≥n, dentro de su ano. Ella tambi√©n tuvo otro par de orgasmos antes de quedarnos dormidos. Las ni√Īas estaban con su pap√°, as√≠ que nadie se preocup√≥ por volver a casa. S√≥lo una llamada de buenas noches, sin decir que yo estaba ah√≠.\nFuimos amantes por mucho tiempo. Cada que las ni√Īas iban a visitar a su padre, nos escapamos para tener sexo. Ella era una maestra en lo suyo y le daba guerra. Dominante natural, pero le gustaba ponerme a prueba con el fin de que yo la domara. Lograrlo era recompensado con orgasmos sucios y demoledores.\nDiana se inscribi√≥ en la preparatoria y le di clases. Era divertido ver sus trabajos con dibujos de anime en los m√°rgenes, sintaxis y ortograf√≠a perfectas. Elizabeth se hab√≠a convertido tambi√©n en una profesora cercana, como dos fans de las cosas raras...\n...y tambi√©n estaba Alejandro. Buscando un resquicio, una apertura para hacerla suya. Lo consigui√≥.\nAlejandro es un cabr√≥n, pero es un genio que conoce a las mujeres que le vienen bien. Utiliza sus defectos, sus puntos flacos y los vulnera. Con Diana lo hizo. Se convirti√≥, de pronto, en un intento de figura paterna. En una especie de Agamenon para su peque√Īa Elektra.\nDiana no sab√≠a que yo compart√≠a la cama de su madre, pero quien quer√≠a explotar los daddy issues era este maldito.\nUna ida al cine bast√≥. Porque s√≠, pap√° cuida de Diana y su hermana. Pero siempre es en sus t√©rminos. No va a ning√ļn lado si no le gusta. Ir a una funci√≥n de anime era mucho para √©l. Y Alejandro tom√≥ eso como una oportunidad.\nLo peor es que me lo presumi√≥, por mensaje de WhatsApp, justo despu√©s de que todo sucedi√≥. La subi√≥ a su auto, le acarici√≥ la pierna al iniciar el camino. Al sentirla inc√≥moda, la tranquiliz√≥ acariciando su mejilla. Platicaban del amor, de relaciones fallidas. De la vida. De c√≥mo todos sus novios se iban por temor a su pap√°. Un \"yo no le tengo miedo\", que era premonici√≥n del desastre.\nEntre las sombras del cinemat√≥grafo, Alejandro elev√≥ sus atrevimientos. Tom√≥ de la mano a la ni√Īa, acarici√≥ m√°s arriba de sus piernas. Busc√≥ entre la blusa sus senos. Me imagino a Diana congelada, sin respuesta. Pero con m√°s atenci√≥n de la que nunca sinti√≥ recibir.\nAlejandro le rob√≥ un beso, que Diana respondi√≥ con la torpeza que caracterizar√≠a a una ni√Īa de su edad y con su inexperiencia.\nEl beso fue seguido por una ligera, lenta, b√ļsqueda del cl√≠toris sobre los pantalones de la nena. Gemidos, besos. El ataque a los titanes dej√≥ de importar. Aunque un muro muy complejo de tumbar ya hab√≠a ca√≠do.\n-No hay nadie en casa. Mi mam√° se fue con un amigo.\n-¬ŅTu hermana?\n-No s√©. Creo que tambi√©n le dijo a mi mam√° con una amiga.\n-Bueno, podemos ir a tu casa y ser novios. Yo te cuido, no te preocupes.\nLleg√≥ a su casa y, de inmediato, la bes√≥ con urgencia. Como si fuera a desaparecer de inmediato ante sus ojos. Le devor√≥ todo, desde la boca hasta las piernas, desnudando sus cuerpos r√°pido para no perder un solo segundo.\nElla estaba curiosa por la verga que ten√≠a enfrente. La toc√≥ con timidez.\n-Calma. Mira, pon tu mano alrededor. Justo bajo la cabecita.\n-¬ŅAs√≠, Ale (recordemos que el profesor no se llama as√≠)?\n-S√≠, as√≠. Ahora mueve de arriba a abajo, primero despacio, pero cada vez m√°s r√°pido. Yo te gu√≠o, siente c√≥mo me va gustando.\nLa chaqueta fue intensa, placentera, gloriosa. Entonces Alejandro detuvo la manita de su alumna. \n-M√©tetelo a la boca. No lo chupes. S√≥lo m√©telo. Y mueve la cabeza. \n-¬ŅY si no me gusta?\n-Es como meterte un dedito, mi amor, calma.\nUna mamada muy improvisada, accidentada, sorte√≥ la verga del maestro. Saliva que estaba por asfixiar a la chica, ligeras mordidas. Pero, de nuevo, le excitaba. Porque era √©l quien daba lecciones en la cama. Ahora a alguien m√°s joven de lo que nunca tuvo.\nSe abri√≥ la puerta. Me imagin√≥ a Alejandro se le congel√≥ el coraz√≥n, m√°s viendo que se trataba de Andy.\nLa ni√Īa se qued√≥ petrificada viendo a su hermana mayor de rodillas haci√©ndole una mamada a un se√Īor ya adulto. Quien quiso salir al paso normalizando el asunto.\n-Ho... hola, mi amor. ¬ŅC√≥mo est√°s?\n-B... bien...\n-Soy el novio de tu hermanita. Veo que t√ļ tambi√©n est√°s igual de chula. ¬ŅEs de familia, verdad?\nAndy era m√°s bajita, pero m√°s delgada. M√°s blanquita, con el cabello tirando a rubio y los ojos m√°s claros. Con cara de ni√Īa, ni√Īa todav√≠a.\n-¬ŅC√≥mo te llamas, amor?\n-Andrea\n-Quieres ser mi novia, ¬Ņverdad, Andrea?\nAndy s√≥lo pudo responder asintiendo con la cabeza. A√ļn en shock.\n-Bueno, mi amor. Qu√≠tate la ropa. \nQuiz√° la situaci√≥n fue tan chocante que Andy se vio un poco obligada a todo. Sin nada de ropa, con un cuerpo peque√Īo, se arrodill√≥ frente al maestro.\n-Buena ni√Īa, mi amor. Dianita, ¬Ņle ense√Īas a tu hermana c√≥mo ser mi novia?\nDiana no tard√≥ en ense√Īar c√≥mo masturbar y mamar la verga de su profesor. Era un lujo, un show, un milagro lo que estaba pasando. Dej√≥ de pensar en lo est√ļpido que era lo que hac√≠a, en las posibles consecuencias. Incluso se dio a la tarea de que se turnaran el miembro en sus peque√Īas bocas.\nMe consta esa imagen porque tom√≥ foto y la guard√≥ para enviarme esa evidencia, en un alarde de presunci√≥n que le costar√≠a caro. S√≠, ya se pueden imaginar a d√≥nde vamos.\n-Bueno, bueno. ¬ŅQui√©n quiere ser mi primera novia? ¬ŅTu quieres, Dianita?\nAcomod√≥ Alejandro a su alumna sobre su miembro, permitiendo que bajara despacio. El dolor, natural, se fue diluyendo poco a poco. Pero la sensaci√≥n de shock en Diana no se fue. \n-Qu√© hermosa est√°s, mi Dianita. ¬ŅAs√≠ te lo imaginaste?\n-No, profe, no. Lo imagin√© con otro tipo de... de novio.\n-No me digas profe. ¬ŅNo te gusta?\n-No... no, tanto...\nAlejandro le dio una bofetada a la chica, quien se quit√≥ de encima de su verga y comenz√≥ a llorar.\n-Perd√≥name, Dianita, perd√≥name. No fue mi intenci√≥n pegarte.\nAndy le dio un pu√Īetazo por la espalda, respondiendo el maestro empuj√°ndola hacia la pared.\nLa situaci√≥n se sali√≥ de control, as√≠ que no quedaba m√°s que la amenaza: una palabra a alguien y ellas estaban acabadas.\nAcabado estaba √©l, pero todav√≠a no ten√≠a idea alguna." | renderPostMessage 4535}}}

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{{{"El cabr√≥n me envi√≥ los mensajes presumiendo su \"haza√Īa\", as√≠ como la imagen de las dos nenas a su merced, mientras yo ten√≠a a la madre de ambas durmiendo en mi pecho.\nSe me hel√≥ la sangre y luego se incendi√≥ en ira. Pero no hice nada. No era el momento. No quer√≠a terminar con una tarde que estaba siendo genial para m√≠.\nLa dej√© frente a su casa y, de la nada, se me ocurri√≥ decirle:\n-Si llega a pasar algo, si necesitas algo, aqu√≠ estoy para ti.\n-C√°lmate, intenso, jajaja. Est√° bien. Pero acu√©rdate que no soy tu novia, m√°s bien t√ļ eres mi nalga.\n-A√ļn as√≠. Me gustas un chingo, pero te aprecio. Eres una mujer chingona. Fuera de las cogidas que nos damos, cuentas conmigo.\n-S√≠, mi \"cuchurrum√≠n\". S√≠, mi \"amorcito\". Jajaja.\nUn beso apasionado, juguet√≥n, cerro nuestro encuentro. Volv√≠ a casa.\nLo sucedido no sali√≥ de mi cabeza. No pude dormir. No paraba de pensar en que, si bien Alejandro hab√≠a roto muchas barreras, esto ya era demasiado.\n¬ŅO era que yo estaba enculado con la madre de las ni√Īas y en realidad no era tan importante como todas la veces anteriores?\n-Andrea, necesito que veas algo. Ll√°mame en cuanto puedas.\nEse mensaje sali√≥ tirando a las cuatro de la ma√Īana. Alej√© mi celular esperando que fuera al otro d√≠a que tuviera respuesta.\nNo pasaron ni cinco minutos.\n-Cabr√≥n, ya du√©rmete.\n-Ven a mi casa.\n-Wey, cogimos chido hoy. Me acomodaste rico el √ļtero. S√© que estoy rica, pero aguanta, no mam...\n-Ven a mi casa. Es serio.\n-No vayas a salir con una mamada, cabr√≥n.\n-Si saliera con una mamada no te estar√≠a pidiendo que vinieras. Ni siquiera tiene que ver conmigo. Son Diana y Andy.\n-¬ŅLas ni√Īas? Se quedaron dormidas luego de que fueron a ver a sus amigas hoy.\n-Ven a mi casa. Tenemos que hablar. Por el bien de las ni√Īas.\n-Voy all√°. Pero no me salgas con chingaderas.\n-Eso es lo peor. Es una chingadera.\nLleg√≥. Vestida con pants. Hermosa pese a no tener una gota de maquillaje y su rostro tanto somnoliento como enfadado.\n-Espero sea importante, cabr√≥n. ¬ŅQu√© pedo con las ni√Īas?\n-Alejandro, ten√≠as raz√≥n.\n-¬ŅQu√© hizo ese hijo de puta?\nLa invit√© a pasar y a tomar asiento. Le mostr√© los mensajes, la foto. Un grito de furia, maldiciendo a toda divinidad posible, inund√≥ mi casa. \n-¬ŅT√ļ sab√≠as, cabr√≥n? ¬ŅPor qu√© te manda estos mensajes?\n-De ellas no sab√≠a. S√© que se liga a alumnas, pero no que iba por tus ni√Īas.\n-Pero si Diana acaba de... Y Andrea ni siquiera...\n-Lo s√©, lo s√©. Por eso no vi peligro. Suele ir por las que reci√©n salen. No imagin√© que se pasara as√≠ de verga. Estoy bien pendejo, la puta madre.\n-No, no eres un pendejo. Bueno, s√≠. Igual que yo y que todos. S√≥lo es que eres hombre y no te das cuenta de que, toda mujer, tiene mil vergas apuntando hacia ella. Hasta la m√°s chiquita de las ni√Īas tiene un puerco dese√°ndole meter el pito. Pero, bueno, ese pendejo es pendejo, culero y bastardo. Agu√°ntame, tengo que hacer una llamada.\nAndrea se levant√≥, marc√≥ un n√ļmero. El tono se volvi√≥ m√°s sumiso, extra√Īamente suave y tierno. Era claro que busc√≥ al pap√° de sus hijas, en una charla que empez√≥ seria, se torn√≥ f√ļrica y termin√≥ con mi amante en un extra√Īo tono apacible.\nLe dio mi ubicaci√≥n. En minutos tocaron la puerta. Era √©l. Moreno, m√°s bajo que yo. Hosco. S√© que podr√≠a partirle la madre, pero sus facciones me hac√≠an sentir que no era una buena idea. Mucho menos en ese fuego de furia que tra√≠an sus ojos esa noche.\n-Buenas noches, profe. Quiero que me diga d√≥nde vive ese cabr√≥n.\nNo supe qu√© contestar. Entonces Andrea me tom√≥ del hombro y me dijo sin chistar.\n-M√°s te vale que lo digas. No estamos jugando. No te preocupes, no le va a pasar nada que no se merezca.\nEl pap√° de las ni√Īas era electricista. Bueno. Caro. Pero tambi√©n era hijo de un ex judicial que se sacrific√≥ para ir a prisi√≥n hace 25 a√Īos en un caso que implic√≥ a polic√≠as corruptos y narcotraficantes. Todo esto a cambio de protecci√≥n a su familia y est√≠mulos econ√≥micos permanentes.\nLa polic√≠a judicial federal le deb√≠a favores eternos. La ma√Īa tambi√©n. Sol√≠a cobrar con una especia de pensi√≥n que primero era para el hijo. Nunca toc√≥ el movilizar a nadie. Al parecer ser√≠a para sus nietas.\nLa polic√≠a estatal hizo una redada en el departamento de Alejandro. Apenas amanec√≠a y en el departamento estaba Linda. Quiz√° hab√≠a pasado la noche con √©l, buscando desquitar la calentura inconclusa. Lo arrestaron argumentando abuso infantil, en el que inculparon a la chica que lo acompa√Īaba. \nEso oblig√≥ a las autoridades locales a enterarse de la detenci√≥n y actuar. Pero, sobre todo, de lo que estaba por ocurrir con el maestro.\nAndrea no me quiso contar nada. Nos seguimos llevando bien, pero tom√© mi distancia. Nunca sent√≠ m√°s miedo que esa noche. \nNo lo mataron, pero lo destruyeron. Cuentan los rumores que, entre la ma√Īana de su detenci√≥n y su presentaci√≥n ante el juez, Alejandro fue golpeado, castrado y torturado. Tanto por polic√≠as como por miembros locales de un c√°rtel. Cuando lo presentaron ante la prensa y la autoridad, no hizo mucho por defenderse. Ning√ļn abogado acept√≥ tomar el caso. Nadie quiere tener fama por defender a un violador de menores.\nTestific√≥, confes√≥ el caso. Una por una de sus j√≥venes amantes. Fue un desastre de relaciones p√ļblicas para la preparatoria, la cual se lav√≥ las manos y la reputaci√≥n se√Īalando que fue la misma instituci√≥n quien hizo la denuncia a la polic√≠a. Yo, simplemente, no dije m√°s nada. S√≥lo me confes√© ante Elizabeth. Ni siquiera pude coger con ella ese d√≠a.\nLinda fue mandada a estudiar a la capital. Lourdes fue a visitar a Alejandro un d√≠a. Samantha desapareci√≥ y dej√≥ de tener contacto, s√≥lo sabemos de ella por su activismo. Viviana es estudiante universitaria de veterinaria. Diana se fue a estudiar a Canad√° junto con Andy. Lejos de la verg√ľenza. \nEl caso fue olvidado por la prensa nacional y la local lo trata como un caso donde la instituci√≥n salv√≥ a sus alumnas de un mani√°tico sexual. Nadie defendi√≥ a Alejandro, quien fue torturado muchas veces dentro de prisi√≥n.\nEspecialistas psiqui√°tricos intentaron verlo, pero ciertos grupos con poder all√° adentro lo impidieron a toda costa.\nIncluso, dicen los especialistas, que cuando intent√≥ colgarse cortaron con un cuchillo la manta que trat√≥ de usar. Acto seguido le dieron una golpiza.\nAlejandro est√° all√° adentro, todav√≠a. Le dieron como 13 a√Īos. Le queda cerca de una d√©cada en lo m√°s profundo del infierno, a menos que a alguien se le pase la mano en la tortura y termine con su miseria.\nPuedo contar m√°s de lo que fueron sus amor√≠os dentro del plantel. Pero veo que con esto, quiz√°, est√°n satisfechos.\nBuenas noches. Buena suerte." | renderPostMessage 4536}}}

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{{{">>4536\nCASTRADO?? que locura, nunca en la vida pensé que todo terminaría tan horrible" | renderPostMessage 4539}}}

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{{{">>4534\nSi puedes cuenta el resto de sus amoríos, gran historia negro" | renderPostMessage 4541}}}

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{{{"Tan pronto como se destap√≥ todo lo que Alejandro hizo, se revelaron a todas las amantes que tuvo entre las alumnas, se dejaron escuchar rumores. Qui√©n s√≠, qui√©n tal vez, qui√©n tiene cara de que s√≠ o de que no.\nNo hab√≠a alumna ligeramente atractiva que no pasara por sospecha entre los √ļltimos semestres. Pero una de las que confes√≥ estuvo libre de cotilleos fue, justamente, Viviana.\nSi bien fue parte de las confesiones, nadie se quiso enterar. Hizo o√≠dos sordos la comunidad. Yo lo supe, de hecho, por Elizabeth. La profesora de redacci√≥n era confidente de muchas alumnas en temas personales. Novios, familia, hormonas. Ser adolescente y ser mujer, sin gu√≠a, es jodido. \nViviana era hija de m√©dicos. Su pap√° es de la capital y su madre era de Sonora. Pelirroja natural, de ese cabello color jengibre. Una ni√Īa de casa, muy tierna y de modos un poco cursis. De curvas pronunciadas, unos senos medianos pero no por ello dejando de ser generosos. Sus piernas eran chuleadas, torneadas y gruesas, coronadas con un trasero redondo y digno de las mismas.\nUnos ojos almendra, una boquita peque√Īa de labios carnosos. Sonrisa juguetona pero con brackets. Su ceceo al hablar, as√≠ como risitas de vez en cuando, le daban un dejo de ternura.\nNadie dudar√≠a que una chica as√≠ era inocente, pero Viviana estaba lejos de serlo. Es de aquellas chicas que conocieron el sexo a una edad relativamente temprana, descubrieron el encanto de sus cuerpos y les gust√≥.\nNo se le conoc√≠a novio en la escuela, pero iba siempre por ella un chico mayor. Y luego otro. Y otro. Una vez un universitario. Otras veces incluso uno que ten√≠a pinta de marino. Siempre m√°s grandes, pero nunca por mucho.\nSeg√ļn Elizabeth fue Viviana quien caz√≥, esta vez, a Alejandro. No extra√Īar√≠a que supiera de alguien lo que sol√≠a hacer con otras alumnas, que bajo la mesa y en los rincones se haya hablado de una o m√°s aventuras. As√≠ que le envi√≥ un mensaje. Por WhatsApp. Directo.\n-Hola, profesor. Me gustar√≠a platicar con usted.\n-Dime, Vivi. \n-Ver√°... me siento un poco inc√≥moda.\n-¬ŅConmigo? ¬ŅEn mi clase? ¬ŅDe qu√© hablas?\n-No se haga, profe. Usted es bien obvio. Bien que le gusta verme las piernas.\n-No s√© de qu√© hablas. Pero si te incomoda que vea o algo, puedo tomar distancia.\n-No, no es eso. Yo le escrib√≠ para otra cosa. Quer√≠a que me invitara un caf√©. Se lo acepto.\n-No sabes lo que dices. Te puedes meter en problemas.\n-Usted tambi√©n. Y bien que quiere. D√≠game cu√°ndo y yo jalo. Sin miedo.\nEra claro que ella sab√≠a el juego al que se estaba metiendo. No ten√≠a miedo de ser la presa, de ceder el control. De dejarse disfrutar.\nMucha gente los vio juntos esa tarde. No eran melosos y, cuentan, parec√≠an un t√≠o y una sobrina. Amigos con diferencia de edad. Una charla agradable que no dejaba lugar a sospecha.\nSin embargo, Elizabeth sabe que a Viviana no le gusta ser indiscreta. Incluso con sus parejas es reservada en p√ļblico. Ligeras caricias, besitos suaves. Sonrisitas, bromas. Pero es en la intimidad donde se deja ser. Donde se libera completamente.\nEn casa, en la escuela, Viviana es una princesa. Una dama que lo exige todo, que lo pide todo. Quien piensa que por existir merece tener lo que desee, desde una calificaci√≥n hasta una oportunidad. Tiene razones, por supuesto, era una buena estudiante y no se deja.\nSin embargo, en la cama ella es lo opuesto. Elizabeth me cuenta que al descubrirlo fue incr√©dula. ¬ŅC√≥mo una ni√Īa tan mimada y de car√°cter tan fuerte podr√≠a ser tan sumisa en la habitaci√≥n? Es simple, tan pronto lleg√≥ a la rec√°mara de Alejandro √©l marc√≥ su territorio. Bes√≥ sus senos, remarcados por unas aureolas y pezones rosados. Los mordi√≥, succion√≥. Subi√≥ entre ellos, llegando al cuello. Con una mordida en la yugular, leve, como un vampiro delicado. Lengua desde la base de la cabeza, recorriendo los tendones. Para, despu√©s, bajar de nuevo a devorar lo que hab√≠a dentro de ese escote color negro, sin sost√©n.\nUna falda de l√°piz en cuadros, en una mezcla de atuendo para profesora y alumna de secundaria, cubr√≠a sensual lencer√≠a de encaje negro. Los ojos enmarcados por bonitos lentes de pasta dura, pero con forma elegante. Labial rosado lleno de ternura.\nY, as√≠, entre besos dulces y venenosos, ella comenz√≥ a arrodillarse. Primero puso, entre sus senos, el miembro ya erecto de su profesor. Despu√©s, comenz√≥ a mamarlo despacio. Enfocando s√≥lo en su glande. Y, luego, empez√≥ a besar las piernas. Carec√≠a totalmente de voluntad.\n-¬ŅTe gusta mi verga, princesa?\n-S√≠, mi amor. Est√° grandota y rica.\n-¬ŅLa quieres adentro?\n-M√©tame la verga, profe. M√©tame la verga.\nLa tom√≥ del cuello y la levant√≥, casi por la fuerza. La coloc√≥, casi a punto de arrojarla, frente a su escritorio. Ella inclin√≥ su cabeza, levant√≥ sus caderas, dej√≥ al alcance la entrada de su vagina. La penetraci√≥n fue inmediata.\n-A...as√≠, mi amor.\n-Te gusta, ¬Ņverdad?\n-Mucho... meee... me partes, mi amor\nEl cabello rojizo, con rulos apenas marcados, era tomado por el maestro con una mano. Primero lo puso alrededor del cuello y, con el mech√≥n restante, lo jal√≥. Una ligera sensaci√≥n de asfixia y una total de sumisi√≥n invadieron el cuerpo de la joven, quien gem√≠a fuertemente.\nLas embestidas eran fuertes. Como si Alejandro quisiera lastimar a prop√≥sito. Como si fuera una tarea el dejar huella en su √ļtero.\nS√≥lo solt√≥ su cabello para tomar sus caderas y , con nalgadas de por medio.\n-Me... est√°s... violando.\n-Te estoy tomando por la fuerza, porque me perteneces.\n-Soy tuya, profe. Tuya. Vi√≥lame. Viola a tu alumnita.\nElla busc√≥ la mirada de √©l, siempre, dejando claro qui√©n mandaba. Hasta que se dej√≥ caer sobre el escritorio y, con gemidos apenas perceptibles, se dej√≥ venir en un orgasmo intenso pero callado.\n√Čl la tom√≥ de las manos, las cuales temblaban ligeramente. Al apartarla de su cuerpo, se sent√≥ a la orilla de la cama.\nElla no tard√≥ mucho en, a mitad de su orgasmo, arrodillarse a sus pies. En acariciar, besar y morder sus piernas mientras el profesor se masturbaba para elevar a√ļn m√°s su excitaci√≥n. \n-¬ŅQuieres m√°s?\n-S√≠, amor. \n-P√≠demelo entonces.\n-Dame verga, mi vida. Dame verga, profe.\nElla se sent√≥ sobre √©l, a la orilla de la cama. La penetraci√≥n era profunda, mientras ambos se mov√≠an para hacerla a√ļn m√°s intensa. La boca y los senos estaban al alcance de los labios del profesor. Las nalgas y las piernas estaban a merced de sus brazos.\nViviana gem√≠a despacio, pero rico. Con una voz de ni√Īa, retorci√©ndose de placer. Los ojos de la nena se pon√≠an en blanco, con la mirada en el techo. De vez en vez Alejandro, normalmente embelesado en sus pechos, bajaba su rostro de la nube para devorarle la boca.\n-S√≠game partiendo, profe. S√≠game partiendo, por favor.\n-¬ŅTe gusta c√≥mo te cojo, mi vida?\n-S√≠, mi amor. Su vergota me encanta. Y ese cuerpo. Sus piernas est√°n muy bonitas.\n-Las tuyas son obras de arte, preciosa.\n-Por eso siempre llevo falda en sus clases, para que se d√© gusto. \n-¬ŅQu√© m√°s har√≠as por m√≠?\n-Ir sin calzones para que me coja as√≠ de rico...\nOtro orgasmo se apoder√≥ del cuerpo de la nena, quien clav√≥ sus u√Īas en la espalda del profesor. En otro tiempo eso lo hubiera enfadado, pero ahora era un trofeo esa marca.\nViviana, con dos orgasmos encima, qued√≥ sobre la cama. Casi sin respiraci√≥n. Con el miembro a√ļn a tope, Alejandro puso una pierna de la chica en cada uno de sus hombros y penetr√≥ sin piedad. Los gemidos suaves se convirtieron en casi gritos.\n-No puedes escapar, mi amor. Eres m√≠a.\n-Soy... soy toda tuya. S√≥lo existo para ser... ser cogida por ti.\nYa sensible, un tercer orgasmo no tard√≥ en llegar al cuerpo de la chica. Uno intenso, con el que grit√≥ y se retorci√≥ en los brazos de su amante triunfante. \n√Čl, victorioso, la puso de nuevo de rodillas. Se vino dentro de su boca, con ella degustando cada gota de leche.\nHasta el d√≠a de su ca√≠da, Alejandra y Viviana fueron amantes ocasionales. No se hablaban mucho, salvo cuando acordaban escapar.\nViviana estudia veterinaria. Ni√Īa dulce, con modos presuntuosos. Aunque algunos sabemos la sumisi√≥n que esconde." | renderPostMessage 4545}}}

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{{{">>4545\nGracias por darte el tiempo de estos relatos negrito" | renderPostMessage 4547}}}

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{{{"Tengan por seguro que Alejandro tuvo sexo con m√°s chicas. O, al menos, es algo que para m√≠ es casi un hecho. Pero no me cont√≥ mucho m√°s. O no admiti√≥ mucho m√°s.\nSin embargo, quiz√° Adriana fue aquella a quien m√°s da√Īo le hizo. S√≠, incluso considerando los antecedentes con j√≥venes como Diana y Andy.\nAdriana era una chica linda. Unos ojos verdes preciosos, enormes, enmarcados en un rostro redondo y con una sonrisa que emanaba sexualidad.\nSenos enormes, piernas dulcemente firmes y musculosas, un culo de durazno exhuberante.\n¬ŅEl problema? Alta. Grande. Con curvas muy pronunciadas. Sobrepeso, s√≠. Pero los adolescentes no pueden diferencias lo que vuelve irresistible a un hombre de una mujer. \nEsa chica, con su cabello negro largo y su tez extremadamente blanca, era una vampiresa que devoraba miradas. Pero s√≥lo de hombres maduros, quienes ve√≠an en ella el potencial sexual de una hembra hecha y derecha. A quien, adem√°s, unos lentes de armaz√≥n delgado le daban un aire inaudito de inocencia.\nA una bola de ni√Īatos ese cuerpo que destilaba deseo s√≥lo les inspiraba burlas, mofas. Vaca, hipop√≥tamo y otros apodos crueles.\nUna chica incre√≠ble que terminaba siempre sola. Y eso, naturalmente, era un presagio. Alejandro intentar√≠a algo.\nElizabeth, por ejemplo, intent√≥ convencerla de su valor. De lo inteligente y genial que era. Pero, cuando tus pares no lo notan, el que externos te lo digan es in√ļtil. La idea era evitar que se volviera presa de un acosador en serie. \nEntonces, lo inevitable comenz√≥ a ocurrir: Alejandro le comenz√≥ a poner a atenci√≥n a Adriana. Primero como alumna brillante en matem√°ticas, al recomendarle una carrera en ingenier√≠a computacional o, ya de plano, actuar√≠a. Consejos acad√©micos que se volvieron cada vez m√°s personales.\nRecomendaciones para los ex√°menes de admisi√≥n universitarios pasaron a pl√°ticas sobre la manera m√°s sencilla con la cual lidiar con el rechazo. Fue ah√≠, por supuesto, cuando Elizabeth quiso poner un alto.\n-Wey, basta. Ya crece. Deja de andar como perro tras las chicas.\n-¬ŅY ahora qui√©n te peg√≥, morra? ¬ŅDe qu√© me hablas?\n-No te hagas, pendejo. Ya s√© que le andas oliendo el culo a Adry como el pinche puerco que eres. Es una buena ni√Īa, no te quieras pasar de listo.\n-¬ŅLa maestra de redacci√≥n no tiene mejor vocabulario? Mejor ve con el de ingl√©s a que te d√© la cogida que te hace falta, c√≥rrele.\n-Me entero de que le haces algo y no te la acabas, te lo juro.\nAdriana viv√≠a con sus t√≠os. Suena a clich√© dram√°tico, pero a veces la vida real es m√°s dura que las pel√≠culas y las telenovelas.\nSu padre, un piloto de avi√≥n, perdi√≥ su trabajo con la clausura de Mexicana de Aviaci√≥n. Empez√≥ la lucha sindical que se ha extendido por lustros, pero se perdi√≥ en el alcoholismo al no encontrar trabajo posterior. Muri√≥ solo, tirado, afuera de un tugurio. Le adulteraron el trago y falleci√≥ envenenado. La mam√°, un ama de casa tradicional, simplemente no pudo soportarlo y se ahorc√≥ despu√©s de meses luchando contra la depresi√≥n causada por la p√©rdida tanto de su marido como de su estilo de vida.\nEsto nos daba a una ni√Īa sola, que era cuidada por t√≠os quienes lidiaban primero con sus propios tres hijos y, despu√©s, le pon√≠an atenci√≥n. No los culpo: una vida de familia era ya complicada y le dieron un techo a una chica en su peor momento. Ella apenas ten√≠a 16 a√Īos pero contaba con mucha soledad a cuestas.\nAlejandro sab√≠a cada detalle en la vida de su pr√≥xima conquista. Y lo us√≥ para su beneficio. El d√≠a del ni√Īo le regal√≥ un peque√Īo peluche de Pikachu, junto con un par de chocolates. Fue recompensado, a cambio, con regalos el d√≠a del maestro y, para sorpresa de casi nadie, el d√≠a del padre.\nEl profesor exprimi√≥ el complejo de Elektra de Adriana todo lo que pudo. Se convirti√≥ en su guardi√°n, su gu√≠a, su cuidador. Y se fue alejando de Elizabeth, quien hab√≠a servido en el plantel como figura materna.\nNo soy muy creyente de Sigmund Freud, pero Alejandro le estaba dando la raz√≥n en esta jugada. M√°s al considerar que los intentos de Elizabeth por apartarlo de su v√≠ctima estaban yendo a ning√ļn lado.\nEsta pareja de padre e hija tuvieron su momento en una peculiar cena por \"navidad\". √Čl la invit√≥ a casa a comer pasta, preparada por √©l mismo. Vino tinto. M√ļsica suave. Pl√°tica de todo y nada. De m√ļsica, de cine. √Čl ten√≠a la pinta de un hombre culto, de persona sabia. Ella hac√≠a el intento por parecer a su nivel.\nEntonces la mano del profesor fue a la pierna de su alumna, quien ten√≠a un vestido color vino, escotado con su grandes pechos. Una botas caf√©s altas para evitar el fr√≠o.\nLa otra mano se pos√≥ en la cadera de una chica congelada por la escena. Pero completamente conquistada.\nElla fue quien lo busc√≥ besar, de piquito. Luego se disculp√≥.\n-Perd√≥n, profe, es que yo.\n-Es que nada, est√° bien. T√ļ me gustas. Yo te gusto. No hay nada de malo con ello.\n-Pero es que... qu√© van a decir...\n-¬ŅTe importan?\n-La verdad no.\n-¬ŅEst√°n aqu√≠?\n-No, pues no.\n-No digas nada. Simplemente no digas nada. Y deja que todo fluya.\nLos besos fueron torpes, pero h√ļmedos. Ella nunca tuvo pareja. Nunca se atrevi√≥ con otro chico a intentarlo, pese a lo hermosa que era. Sus complejos se lo imped√≠an. \nLa lengua del profesor recorri√≥ el cuello, mientras sus manos de divert√≠an con las piernas y el culo de su ni√Īa. Obviamente no tard√≥ en buscar las tetas de la joven para morderlas, chuparlas, besarlas. Los ligeros gemidos de ella lo volv√≠an loco. Sobre todo porque ella tem√≠a dejarse sentir.\n-No, mi amor. No tengas miedo. T√ļ grita, t√ļ habla. Quiero escucharte. A nadie le importa.\nEl espacio era limitado, pero hab√≠a un sill√≥n ancho en el que se sent√≥ √©l despu√©s de que ambos se desnudaran con inusitada urgencia.\nMientras ella estaba de pie, de espaldas a √©l, su cl√≠toris era acariciado con suavidad y maestr√≠a. Dos dedos, a la vez, encontraron ligeramente espacio dentro de su vagina, hallando esa barrera que a muchos vuelve locos y otras las condena.\nLa humedad, claro, fue lo que necesit√≥ sentir para que notara lista a su presa. Todo mientras un playlist de jazz se dejaba escuchar en las bocinas.\n-Mi vida, ac√©rcate y si√©ntate frente a mi. Con las piernas abiertas.\nEl pene del maestro se abri√≥ paso despacio en la vagina de su ni√Īa, quien se acomod√≥ lentamente sobre el mismo y se aferr√≥ a su espalda tras sentir un ligero pero agudo dolor al romperse su himen.\n-Tranquila, ya va a pasar, vete moviendo despacio. De arriba a abajo. As√≠ se va a ir yendo.\nEse movimiento de caderas lentos ayud√≥ a que el placer fuera invadiendo paulatinamente el rostro de Adriana, cambiando el rictus de dolor a uno placentero. Los gemidos se fueron haciendo m√°s intensos.\nElla se estaba abandonando. En alg√ļn punto, simplemente, recost√≥ su cabeza en el pecho de Alejandro, mientras mov√≠a el resto de su cuerpo.\n-¬ŅC√≥mo lo sientes, amor?\n-Rico, Alejandro. ¬ŅTe puedo decir as√≠? \n-T√ļ dime como quieras. S√≥lo te recuerdo que en tu clase soy tu profesor. No otra cosa.\nCon las fuerzas que tuvo Alejandro movi√≥ a Adriana para adoptar la posici√≥n del misionera y darle con todo, con esa furia con la que pose√≠a a sus mujeres. La chica no hizo ning√ļn adem√°n para evitarlo. S√≥lo, con el maestro sobre ella, lo abraz√≥ con sus piernas fuertes.\nLos gemidos en la sala, por parte de ambos, eran sonoros. El hac√≠a sonidos por el esfuerzo f√≠sico de darlo todo. Ella por el intenso placer recibido.\n-No, no pares. Quiero que nunca dejes de hacer esto.\n-¬ŅHacer qu√©?\n-De tener...\n-¬ŅQue nunca te deje de coger?\n-S√≠, eso. Nunca dejes de hacerlo.\n-Dilo, como es.\n-Nunca me dejes de coger.\nAdriana se aferraba con sus fuerzas al cuerpo de su maestro, quien simplemente disfrutaba de una vagina fresca y reci√©n inaugurada ante el sexo. Ambos terminaron en un orgasmo m√°s que placentero. Con el semen del profesor inundando el cuerpo de su alumna.\nNormalmente las chicas sab√≠an qu√© hacer para evitar consecuencias. Pero Adriana, por desgracia, no era como las otras chicas." | renderPostMessage 4548}}}

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{{{"Elizabeth, en los d√≠as siguientes, not√≥ primero una p√≠cara alegr√≠a en el rostro de Adriana. M√°s juguetona, sencilla, apacible. Sin embargo, con el paso de algunas semanas, su gesto se torn√≥ m√°s hosco de lo normal. M√°s apagado de lo habitual.\nHasta que, un d√≠a, simplemente acudi√≥ con ella.\n-Miss, necesito un favor.\n-Adriana, qu√© milagro. Lo que necesites.\n-Es que, ver√°, estoy embarazada.\nYo estaba ah√≠. Yo vi el rostro de Eli encenderse en fuego porque ol√≠a lo que hab√≠a ocurrido. Alejandro no me cont√≥, pero tuve que ir yo a sacarle informaci√≥n.\nAdriana siempre neg√≥ que fuera √©l. Ella insist√≠a en que fue otro muchacho, un amigo de su barrio. Con todo y que el maestro me lo presumi√≥ con un trofeo y que Elizabeth le cont√≥ a la muchacha que su querido profesor hab√≠a confesado todo.\nEl embarazo se interrumpi√≥ en una visita fugaz a la capital. Y, a partir de ah√≠, todo fue cuesta abajo.\nEl rumor de que Adriana se hab√≠a embarazado la aisl√≥ m√°s de sus compa√Īeros. Sus calificaciones bajaron, su inter√©s por las clases se fue al demonio. Lleg√≥ la maldita pandemia para comerse su √ļltimo semestre, mientras su t√≠a fallec√≠a de Covid. A eso hay que sumar que tuvo que ver c√≥mo Linda, la ni√Īa bonita de la escuela, presum√≠a por debajo de la mesa ser la novia del profesor que le quit√≥ la virginidad despu√©s de ser su figura paterna.\nFueron meses en los cuales Elizabeth y yo la rescatamos. La conectamos con especialistas que, entre los dos, pagamos. Fue un milagro que alcanzara a inscribirse en una carrera universitaria privada de administraci√≥n, la cual paga trabajando de medio tiempo como becaria en una constructora.\nIntent√© preguntarle c√≥mo se sent√≠a cuando atraparon a Alejandro. Ella me confes√≥ que llor√≥ much√≠simo, que se sinti√≥ un juguete, como una figura decorativa perteneciente a una colecci√≥n de mu√Īecas. Pero, a√ļn as√≠, no cre√≠a que el maestro mereciera tanto sufrimiento. S√≥lo esperaba que aprendiera la lecci√≥n. Por desgracia para √©l, el aprendizaje fue en fuego.\nAlejandro est√° en prisi√≥n, deseando morir muy seguramente. Sus chicas han hecho su vida. Elizabeth y yo somos amantes ocasionales, puesto que ella no cree que podamos ser ya pareja despu√©s de todo lo que ha pasado.\nNo puedo contarles nada m√°s. Mi relato puede ser ficci√≥n o puede no serlo. Hay pistas de lo que pas√≥ en la vida real, pero lo cierto es que pasa en muchos lados y, seguramente, conoces historias as√≠. S√≥lo que otros no son tan inteligentes para mantenerse como cazadores furtivos durante tanto tiempo, ni tan est√ļpidos para saltarse sus propias reglas y meterse con las v√≠ctimas equivocadas.\nTambi√©n es cierto que, muchas veces, testigos como yo callamos hasta que encontramos un foro an√≥nimo de internet donde expiar nuestros sentimientos de culpa por no decir nada, reduciendo todo a un cuento para que otros se masturben.\nNo es una f√°bula, no hay moraleja. Bueno, s√≠. Una sola. No seas est√ļpido.\nBuenas noches. Buena suerte." | renderPostMessage 4549}}}

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{{{">>4534\n>-¬ŅSabes c√≥mo se dice 99 en Chino?\n>-¬ŅCa chi chen? No perras mames, pendejo. Jajaja. Te mamas.\n\n\nJajaja esa parte casi me mata de risa \n\n\nPero ya fuera de mame, la neta al comenzar la historia no me imaginaba como terminar√≠a al cabr√≥n de Alejandro\n\nMira que hasta para ser cabr√≥n hay que saber que hay l√≠mites, y el por pensar demasiado con el pito termino m√°s que mal\n\nEl si lo que obtuvo fue lo que se merec√≠a o no ya es juicio de cada quien, pero como dijo el OP ese wey justo ahora deber√≠a de estar deseando morirse, pero hasta la elecci√≥n de suicidarse se le fue arrebatada, eso me hace pensar en que igual hay cabrones as√≠ en todos lados y algunos hasta salen impunes de tantas cosas \n\nLo que m√°s me pas√≥ fue lo de Adriana, alch que situaci√≥n tal culera por la que pas√≥" | renderPostMessage 4556}}}

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{{{">>4548\nBendiciones para ti negro, gracias por semejante historia, suerte en tu culposa vida" | renderPostMessage 4557}}}


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